En bici por una nación más salvaje

En bici por una nación más salvaje

Nación Salvaje - Cicloturismo

Fue un privilegio. Tanta gente sale a buscarlos, tantas veces sin éxito, y para nosotros estuvieron ahí nomás. Cuatro pumas corriendo a plena luz de la mañana sobre la estepa colmada de guanacos del Parque Patagonia. Con Javi vivimos en El Chaltén y desde hace diez años recorremos la Cordillera en bici. La cruzamos por 42 lugares distintos y nunca habíamos podido ver un puma. Todos estos años nos conformamos con la idea de que seguramente ellos sí nos vieron.

Crecí en un barrio del sur del Gran Buenos Aires que en esos años estaba rodeado de campo y mucho verde. Me pasaba los días trepando árboles, metiéndome en charcos, esperando la hora de los bichitos de luz. Era parte de esa conexión que se daba con mucha naturalidad. A medida que fui creciendo llegaron ciertas responsabilidades que me alejaron de esa vida. Y un día también llegó la montaña—o yo a ella, mejor dicho. Con Javi empezamos a visitar la puna y entonces la Cordillera nos cacheteó, nos traspasó. La sensación de conexión con la naturaleza volvió potenciada, buscándonos e invitándonos a redescubrirla. Esta vez no quise perderla.

El sendero Bajada de Los Toldos del Parque Patagonia asoma a los imponentes paredones del cañadón Pinturas antes de cruzar el río y ascender a la Cueva de las Manos, un importante sitio arqueológico con pinturas rupestres milenarias. Foto: Canoa Films.

Así nació Nación Salvaje. Desde hace varios años hacemos cicloturismo por la Patagonia austral, especialmente en Santa Cruz. El cicloturismo es una forma de experimentar la vida en la naturaleza. Se trata de cubrir grandes distancias en bicicleta cargando en ella todo lo necesario para el viaje. Requiere adaptarse, sostener un diálogo permanente con el entorno, buscando balance. Es una movilización en todo sentido; es mucho lo que se aprende en cada lugar andando en bici.

Lo que aprendimos esa mañana en la ruta 41, a pocos metros del acceso al Portal El Sauco del Parque Nacional Patagonia, es que los animales silvestres se dejan ver en lugares protegidos y que algunos incluso se acercan, curiosos. Que los flamencos se quedan recorriendo a paso lento las lagunas y que donde hay guanacos tranquilos también pueden haber pumas en acción. Aprendimos que hay que seguir andando, descubriendo esos lugares que permiten conectarnos con las maravillas de Patagonia. 

Un circuito de unos 600 km de caminos aptos para el cicloturismo conecta los portales del Parque Patagonia, la Ruta Escénica 41, los lagos Buenos Aires, Posadas, Pueyrredón, Columna y Ghio y profundos y espectaculares cañadones, como el Caracoles y el Pinturas. Foto: Canoa Films. 

No solo aprendimos, también descubrimos nuevos circuitos posibles. En el Portal Cañadón Pinturas, un camino vehicular con vistas espectaculares de estepa, mesetas y enormes paredones recortados contra el cielo conecta diferentes senderos (únicamente peatonales) que recorren una gran diversidad de paisajes, incluyendo mesetas volcánicas de altura y cerros de colores tan vibrantes como los del norte argentino, y toda la fauna que los habita.

La huella culmina en el pie de un sendero que cruza el cañadón y el río Pinturas y asciende a la Cueva de las Manos, desde donde puede completarse todo un circuito en bici retomando la ruta 40 por dos caminos consolidados—uno de ellos cruza el cañadón Caracoles en un paisaje espectacular de lomadas de gran pendiente, sin dudas desafiante. Tres áreas de acampe permiten dormir dentro del Parque y así tomarse el tiempo necesario para vivir una inmersión completa en este mundo de estepa, cañadones y mesetas, pumas y guanacos.

Ya de noche, observando las estrellas enmarcadas por los paredones del cañadón Pinturas, imaginé este mismo paisaje estelar siendo contemplado por aquellos nómades milenios atrás. Las criaturas salvajes que los vieron llegar ahora me observan, con sus ojos adaptados a la noche, desde los paredones, ocultas en el calafate, descendiendo desde las mesetas, vigilando desde el cielo. El silencio es absoluto y me duermo.

Luego de pasar la noche en el camping agreste La Señalada, Javi y Sol se preparan para completar un posible circuito ciclístico cruzando el río Pinturas por el sendero, donde deberán cargar la bicicleta durante una empinada escalinata, un suave descenso, el cruce de un puente y un exigente ascenso hasta el sitio arqueológico. Foto: Canoa Films. 

La región del Parque Patagonia provocó en nosotros una sensación constante de descubrimiento. También de naturaleza salvaje, un concepto que desde siempre nos ha inspirado. Bueno, de ahí nuestro nombre, ¿no? Eso es lo que buscamos, una comunidad conectada con la naturaleza. Una Nación Salvaje.